A principios de la década de los sesenta un impetuoso ministro de Información y Turismo impuso a los radiodifusores de la época la asunción de una licencia de Frecuencia Modulada. Obligatoriamente, si no querían perder su emisora de Onda Media.

Fraga había comprobado en EE.UU. los avances que suponían el transistor y la nueva modalidad de difusión de la radio y no dudó en imponer por decreto el progreso a un sector que estaba satisfecho con sus radionovelas, con sus programas de variedades y concursos que mitigaban las penurias y la cutrez de la vida social española.

La revolución que las innovaciones tecnológicas de Arsmtrong y Bardeen supusieron para la radio provocó un lento pero profundo cataclismo en las programaciones que ha durado hasta nuestros días. Fundamentalmente, la audiencia pasó de ser colectiva, en familia y en casa, a ser un consumo individual, portable e itinerante.

La radio musical había comenzado sus balbuceos en la Onda Media con Discomanía, de Raul Matas, pero sería ahora cuando las empresas, obligadas por las autoridades, tuvieron que dejar de repicar los programas hablados en la FM por otros diferentes.

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La SER contaba con un embrión en sus programas de El Gran Musical y desde 1966 con Los 40 Principales. Un grupo de jóvenes profesionales, Mariano de la Banda, Miguel de los Santos, Rafael Revert, José María Íñigo, Pepe Cañaveras, Pepe Domingo Castaño o Constantino Romero, liderados por Tomás Martín Blanco, realizaron el prodigio de crear una emisora que 50 años después sigue siendo líder indiscutible de la radio musical española.

Con pocos medios y considerado como un género menor, comenzó la andadura del formato radiofónico musical, abriendo las ventanas de la juventud al mundo, haciendo de la música un universo de comunicación y relación para un oyente interactivo que seleccionaba sus éxitos, construía sus propios mitos y creaba sus ídolos

La música española no puede entenderse sin el fenómeno de Los 40 Principales, que constituye una plataforma para su desarrollo, innovación permanente y descubrimiento de nuevos talentos. LOS40 han ido consagrando y difundiendo los grandes éxitos de la música española y estos entronizaron a la emisora como un medio de comunicación global y hegemónico en los segmentos más jóvenes de población.

El universo 40 se encuentra hoy desarrollado y extendido en el mundo, enfrentado a los retos de la era digital, y encara la realidad con el espíritu de innovación y cambio continuo que sus pioneros introdujeron en su ADN.

Hoy, por tanto, continúa la historia de éxito de la radio que comenzara a escribirse en la década de los sesenta y que se proyecta en este siglo XXI con mayor fuerza y vigor. La música de los éxitos nunca muere, los personajes de las bandas se suceden y los dispositivos de difusión se revolucionan, pero LOS40 ahí están para contarlo y, sobre todo, para vivirlo.

Por AUGUSTO DELKÁDER, Presidente de PRISA Radio.