Era 2009. Lady Gaga acababa de publicar su primer álbum y medio mundo empezaba a preguntarse quién era esa chica que cantaba ‘Just dance’, un tema pegadizo que lo petaba en las pistas y que, a su vez, respiraba arte moderno. No era un tema superficial ni perecedero, tenía algo.

Con ese único éxito en la calle, llegó a España y LOS40 se presentaron en el hotel de lujo en el que estaba alojada, en plena Gran Vía madrileña, para intentar descifrar quién era ese personaje tan diferente que suponía un soplo de aire fresco para la industria.

Era una debutante pero estaba cargada de esa seguridad propia del que lleva años conviviendo con el éxito. Su mirada era fija y sus respuestas contundentes. Estaba claro que sabía por dónde pisaba y lo demostró meses después cuando volvió para actuar en nuestro Primavera Pop

El fenómeno Gaga

No tardó en triunfar y a ‘Just dance’ le siguieron las canciones ‘Poker face‘ o ‘Paparazzi‘, y el fenómeno Gaga empezó a crecer como la espuma. Su público crecía a pasos agigantados y entre los que la adoraban estaba la comunidad gay que siempre le ha demostrado su apoyo.

Tanta exposición también conllevó habladurías, es lo que tiene cuando una se convierte en el personaje del momento. Se empezó a gestar una rivalidad con Madonna auspiciada por muchos medios que aseguraban que Lady Gaga venía a quitarle su título de ‘reina del pop’. Ella lo desmentía pero su seguridad hacía dudar a muchos. El tiempo ha demostrado que hay hueco para las dos.